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Entrevista a Arturo Frondizi (1971)

REVISTA EXTRA - AÑO VI - Nº 67 - FEBRERO 1971

¡QUE NO SE ESCAPE ARTURO FRONDIZI!

 (Reportaje hasta la última gota)



Estuvimos poco más de una hora con Arturo Frondizi. Afuera, en la calle, se comentaban las declaraciones de Oscar Alende, crujientes de denuncias; la agresión pública de Jorge Daniel Paladino al régimen que vivimos, la voz más dura que nunca de José Rucci, en una carrera para ver quién golpea más y mejor. El ex presidente contestó 26 preguntas que intentan ir hasta la última gota. Aquí están:


Temas
El testamento de Perón

El "Partido Militar"

¿Querrán voltear a Levingston?

Balbín y el peronismo

¿La Revolución Argentina no terminó?

¿Ferrer le sacó las banderas?

"El general de la democracia"


Extra:
¿A cuatro años y siete meses de Illia, se puede decir hoy que "los políticos" tienen la culpa?

Arturo Frondizi:
No creo que el problema pueda considerarse en términos de culpa. Sin embargo, en este largo lapso los políticos se han retraído, o la acción que han cumplido (alguno de ellos) careció de relevancia, desde que ni logró eco en la sensibilidad popular, ni influyó en la esfera del Poder. De todos modos la responsabilidad por el punto en que nos encontramos nos incumbe a todos, en la medida en que no se ha advertido que vivimos una verdadera guerra en la que los monopolios internacionales avanzan sin pausa.


Extra: ¿Está ajada la estructura militar que rige la Revolución Argentina?


Frondizi: La responsabilidad que incumbe a las Fuerzas Armadas por presidir esta política no puede menos que repercutir en sus filas. Pienso que uno de los graves males que estamos soportando es esta pérdida de solidez de un sector que por su cohesión interior, su disciplina y su difusión a lo largo del país y sus fronteras constituye factor esencial de unidad.


Extra: Si tenemos políticos desacreditados por los militares y militares desacreditados por su fracaso en el Poder, frente al peligro de una izquierda loca, ¿no conviene ensayar ya mismo la implantación de una democracia total y desde ahí ensayar la Revolución Profunda?


Frondizi: La democracia no se impone por decreto, ni por pactos, es el resultado de un proceso histórico. En la Argentina hay que consumar la Revolución, y para hacerlo, emprender el cambio estructural que libere nuestra economía. Una nación soberana es inevitablemente democrática.

Extra: ¿Usted cree que los argentinos tenemos vocación democrática?


Frondizi: Por supuesto. Toda nuestra historia lo demuestra así.


Extra: ¿Por qué nunca la practicamos, entonces?


Frondizi: No se puede decir que nunca la practicamos. Sus frecuentes violaciones y las notorias imperfecciones que se advierten en los períodos en que se ensayaron aproximaciones más o menos netas son resultado de esta tremenda lucha entre la vieja estructura y una nueva que trata de aparecer para dar bases de soberanía a la Nación y de justicia al pueblo.

Extra: ¿Por qué insiste en creer que desde un Poder conducido por el "Partido Militar" se puede profundizar la Revolución y no desde la democracia, ahora que todos han aprendido?

Frondizi:
No creo que hacer la revolución le corresponda al "Partido Militar", ni que el país esté dividido entre civilistas y militaristas. La tarea revolucionaria compete a todos los sectores sociales y a todos los argentinos. Vuelvo a repetir: se trata de una genuina unidad del pueblo argentino luchando contra un enemigo -los monopolios internacionales- y sus aliados en el país, que constituyen una minoría. Por eso cuando se habla de soluciones que excluyen a un sector social se trabaja contra la solución nacional.


Extra: ¿Cómo vive el hecho de que Krieger Vasena sea ministro, 60 días después de Deltec y luego, ahora, se radique en París? ¿No marca que en vez de servir al país tuvo que servir para alcanzar estas otras servidumbres?


Frondizi: Prefiero no hacer calificaciones. Pienso, sí, que Krieger Vasena fue el más talentoso exponente de la política del statu quo, es decir, del "no cambio" y de consolidación de la estructura colonial. Que quienes lo hayan sucedido se expresen en otro lenguaje no quiere decir que más allá de sus intenciones no estén sirviendo la misma política.


Extra: Frondizi fue el primero que tuvo la "osadía" y el pionerismo de negociar con Perón. Hoy lo hacen desde Balbín hasta Rawson Paz. ¿No cree que es un paso positivo, aunque resulte 15 años después?


Frondizi: Es positivo, como muestra de superación de antinomias, pero significa muy poco si no pone tras suyo un proyecto de liberación nacional. La osadía de 1958 consistió no en la realización de un pacto electoral sino en la concertación de una alianza de clases y sectores sociales para cumplir una etapa de la revolución nacional. Esa alianza se selló en las urnas a favor de circunstancias coyunturales favorables, entre las que computo la claridad de las direcciones partidarias populares para ver el problema en toda su profunda grandeza.


Extra: ¿Usted no cree que el día 8 de junio, cuando fue destituido Onganía, debió dictarse un decreto dando por terminada la Revolución Argentina?


Frondizi: Hubiera sido una tontería, porque la Revolución no había comenzado entonces, ni comenzó todavía.


Extra:
La actitud económica de Krieger Vasena obtuvo entonces el apoyo de no pocos centros de poder. Hoy, Ferrer se enfrenta con los temas básicos de la vida nacional: petróleo, por vía de la decisión de la política "de los crudos" que desarrollará YPF; carnes, con la actitud de no respaldar al Swift en la trampa del "precio social"; bancos, al nacionalizar sus actividades; Fiat, al enfrentar el proceso de "lock-out" patronal bajo los visos de "dirigentes gremiales que faltan el respeto". Mucha gente se pregunta: ¿usted se opone a lo de Ferrer porque doctrinariamente está equivocado o porque justamente arrebata sus banderas sobre desarrollismo y aquí no se trata de que haya desarrollo sino que ese desarrollo lo haga Frondizi?

Frondizi:
Las banderas que enarbolo no son de mi propiedad sino del Movimiento Nacional, y quien quiera que las levante tendrá mi entusiasta apoyo. Me separa de la actual conducción el hecho de que no ataca el núcleo del problema nacional, tal como se nos presenta hoy. Cuando la economía del país se encuentra postrada (estancamiento, quiebras, concentración monopólica, desnacionalización del crédito) hacen falta medidas revolucionarias que sean aptas para cambiar el signo del proceso. No basta un 6% de aumento de los salarios, ni de los paños tibios que se aplican aquí y allá. En cuanto a las medidas concretas que usted enuncia, poco tienen que ver con cualquier cosa que sea revolucionaria. Así, por ejemplo: no se trata de refinar los crudos sino de extraerlos rápidamente. La política sobre carnes se arregla en el contexto de una política nacional que permita al país comercializar sus saldos exportables como tales, es decir, que éstos sean el remanente de un consumo interno sólido, sostenido por una economía integrada. La convocatoria del Swift ha revelado, entre otras cosas, hacia dónde se dirigen los ahorros nacionales, en forma de créditos. Tampoco el problema social "se arregla" con una actitud en un conflicto determinado. Sin salir de esa área específica, le puedo señalar dos déficit: en el plano social, la total insuficiencia de los aumentos salariales; en la zona de industria automotriz, la batalla que se libra para congelar la competencia a través del sistema de franjas y el ensayo de poner a toda ella bajo el dictado monopólico al forzar una integración regional.


Extra: Estamos en vísperas de asistir a otro "asalto al Poder", esta vez con el pretexto muy lúcido de "volver cuanto antes a la democracia". Los observadores calculan que en los próximos 45 días habrá en esa materia una puja y una definición. ¿Qué hará Arturo Frondizi? ¿Estará con el "general de la democracia" o seguirá creyendo que Levingston debe profundizar la Revolución?


Frondizi: La alternativa no es válida, y los apellidos sobran. Hay que profundizar la Revolución. Y ésa es la tarea de todos. Todos los sectores sociales y todos nosotros. Usted y yo, por ejemplo.


Extra: ¿Usted cree que es más factible una revolución de liberación nacional dentro del juego actual semiconstitucional que en el marco de las instituciones tradicionales?


Frondizi: Otra vez estamos en la trampa de las formas. Todos los caminos son válidos. A condición de hacer la Revolución. Para ello, acometerla en donde se abre una brecha del proceso liberador.


Extra:
Si usted coincide con Ferrer en lo que hace a las industrias básicas, ¿cuáles son los sustantivos que los alejan?


Frondizi: Y otra vez las palabras y los hechos. No se "hace" el acero, cuando se sostiene una política que invierte los términos del problema y nos obliga a importar arrabio. No se hace celulosa y papel de diario cuando se licitan plantas en lugar de crear las condiciones para que se instalen quienes quieran realmente hacerlo. No se integra el país cuando se mantiene El Chocón para el Litoral en lugar de desarrollar la Patagonia. ¿Dónde está la coincidencia sustantiva, adjetiva o lo que sea?


Extra: Usted y Alvaro Alsogaray critican el "instante económico actual". ¿Por iguales razones?


Frondizi: ¿Le parece? Hay economistas con profuso acceso a la televisión que dicen que el desarrollismo incurrió en pecado de sobreinversión y que todavía estamos dirigiéndola. Pues bien, nosotros proponemos más inversión, bien orientada. Y otra vez, más inversión.


Extra: ¿Cuatro años y siete meses después, usted cree que la llamada Revolución Argentina aún puede despertar fervor y producir la declamada Revolución? ¿Se pueden producir grandes transformaciones desde ningún contexto político, desde el descrédito o la pasividad indiferente de las grandes masas?


Frondizi:
Una cosa es derrotar a la contrarrevolución que se encaramó de inmediato en la Revolución Argentina y otra, con ese pretexto, dejar "para mejor oportunidad" la Revolución Nacional, que debemos hacer para no convertirnos definitivamente en colonia.


Extra: El gobierno apela a las generaciones intermedias. ¿Usted cree que en 1971, a cuatro años y siete meses del aislamiento, se puede hacer frondizismo sin Frondizi, peronismo sin Perón y radicalismo sin Balbín?


Frondizi: Estoy seguro de que tanto Perón, como Frondizi y Balbín son los primeros que están dispuestos a apartarse de cualquier pretensión de cargo público y aun de la conducción política. Su papel en el proceso nacional sería muy pobre si no hubiera para ellos plurales sucesores, no de sus posiciones concretas, sino de las tendencias que marcaron y marcan. Pero no se trata de eso, ni de problemas generacionales. Se trata de una toma de conciencia nacional del riesgo de desintegración en que nos encontramos. Frente al mismo, las reuniones de palacio, con lápiz y papel haciendo planes formales, resultan un chiste de muy mal gusto.


Extra: Si coinciden en la salida electoral -y coinciden- Perón, Balbín, los sectores empresarios, la CGT y una joven generación que ya no quiere que tres comandantes en jefe le cambien a cada rato el presidente, ¿no teme quedarse solo en el proceso, usted que siempre "la vio primero"?


Frondizi: Este es un juego en el que no entré nunca. No se trata de verla primero, sino de servir al país, y del Movimiento Nacional, que es su instrumento adecuado. Aunque parezca jactancia, no le temo a la soledad, porque mi compañía natural es el pueblo.


Extra: ¿Su gran olfato político no le dice que ya la gente, aunque sea irracionalmente, no cree que el actual régimen sepa, pueda o se anime a desembocar en la Transformación Nacional? ¿Por qué persiste en acompañar el fracaso aunque sea desde una posición crítica?

Frondizi: ¿Me permite una pregunta? ¿Leyó los documentos que vengo dando sobre el proceso contrarrevolucionario al que asistimos? Y otra más: ¿Cómo puede ser que esté equivocado al no compartir los puntos de vista de la actual conducción económica-social y al mismo tiempo me equivoque porque se supone que acompañe a su fracaso? Y una tercera: ¿No le parece que en todo esto hay alguna contradicción?


Extra:
¿Usted cree que si un día, pronto, hay elecciones las Fuerzas Armadas, volverán a consentir proscripciones?


Frondizi: No creo que sean posibles más proscripciones.


Extra: ¿Tiene usted conciencia de que es el hombre político más escuchado inclusive por quienes discrepan con usted? ¿Comprende su enorme influencia aunque la gente dude de su capacidad electoral? ¿Por qué entonces en vez de seguir empujando hacia las pautas económicas del cambio no presiona por una salida electoral limpia que ya en sí supone toda una Revolución? Mi generación jamás vio a un presidente libremente elegido por el pueblo ser reemplazado por otro presidente libremente elegido por el pueblo. ¿No será la hora?


Frondizi: Para que esa hora llegue tenemos que trabajar con pasión e inteligencia. Pienso que ella está mucho más cerca de lo que los intelectuales creen. Y más cerca todavía de lo que suponen los políticos al "uso nostro", que por puro pesimismo creen que es necesario "arreglar la torta".


Extra: Por supuesto que sí. Nada es peor para el país que transformarse en gendarme que reprime las revoluciones nacionales de los países vecinos.


Extra: ¿No cree que Argentina debe tener un estado nacional fuerte para negociar bien con los oligopolios internacionales?


Frondizi: Tal es una de las primeras prioridades.


Extra: ¿Usted cree que hoy las Fuerzas Armadas, consideradas desde el punto de vista institución y no "hombre por hombre", tienen espíritu revolucionario?


Frondizi: Estoy profundamente convencido. Los hechos objetivos así lo demuestran y sería un enorme infortunio perder tal valor.


Extra:
Siguiendo, así, ¿no cree que estamos dejando al país en manos de la irritación, la frustración y la mufa? ¿No es peligroso insistir en ver si el general que viene va a cumplir sus sueños de revolución desarrollista? Y no me diga que la revolución soñada se hace con todos los sectores nacionales, porque ése es el reino de la utopía y no lo convocan nunca.


Frondizi:
¿No le parece que la pregunta puede formularse con igual énfasis referida a la posición contraria? Esta paradoja es posible porque en una y otra se escapa el núcleo de la realidad. No se trata de este general o de este otro; como no se trata de una elección digitada o una teóricamente libre: se trata de hacer la Revolución. En Perú, la ensayan, sin elecciones; en Bolivia, al que hable de elecciones lo rechazan; en Chile, creen haber encontrado el camino por el comicio. En cualquiera de los tres casos la Revolución ensaya sus pasos; ellos serán tanto más firmes no según sean los comicios que convoquen sino en virtud del cambio estructural que los libere de la dependencia. Y ésta no es una utopía. Es una tarea concreta y posible en la actual coyuntura mundial. Está inscripta en la historia de nuestros días; sólo que no es un juego sino una genuina lucha que hay que librarla a brazo partido, con el corazón entusiasta y la cabeza despejada.


Extra: Usted es un gran analista político. ¿Por qué no me predice las próximas horas argentinas?

Frondizi:
Porque si lo hiciera dejaría de ser un analista político y, lo que es más grave, un político práctico, que es lo que realmente soy: un político práctico al servicio de la Revolución Nacional.


Extra: En esta misma edición publicamos lo que supone ser el testamento político del señor Juan Domingo Perón. Así parece que Perón y Frondizi firman el libro de la historia inscribiendo sus renuncias a liderar el tiempo que viene. ¿Qué le parece la actitud? ¿Otros lo imitarán?

Frondizi: Me parece muy importante. Perón vuelve a tener una posición nacional. Diría, como siempre. Es un acto de desprendimiento y de comprensión.


Arturo Frondizi había ya gastado 65 minutos. Afuera, un grupo de jóvenes quería discutir con él. Sonrió y se fue... a "hacer política".

 

 

Bernardo Neustadt

 

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