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Fin del Ricino, Diciembre de 1967

REVISTA EXTRA - AÑO III - Nº 29 - DICIEMBRE 1967

FIN DEL RICINO

"Para evitar el recalentamiento de la economía, congeló precios y salarios, castigó seriamente con impuestos a las empresas e informó que el derecho de huelga sería reglamentado. El "premier" Wilson quedó mal con varios sectores de la sociedad y comprometió su futuro político, luchando denodadamente por la estabilidad de la libra esterlina. Si fracasó...". Así explicaba CLARIN, en su editorial del 22 de noviembre último, la devaluación del país a costa de TODOS pero exigiendo un sacrificio excesivo para nuestras condiciones naturales.

Se nos antojaba que la crisis económica y la recesión de ventas había sido demasiado agudizada, con un Estado que no corregía su déficit monstruoso y sí, en cambio, agobiaba a las empresas con lapidarias cargas fiscales. Porque el problema impositivo no radicaba en que se pagara más, sino en que pagan todos. El costo de vida seguía creciendo -en octubre el alza de los precios al por mayor fue de 2,3 en relación al mes anterior- y los salarios inamovibles redujeron la capacidad de consumo, mientras industrias vitalísimas como la metalúrgica, la textil, la del cuero y la de automotores sembraban de arrugas preocupantes al panorama nacional. Leíamos las noticias de Brasil, que con una política de austeridad similar a la nuestra, estabilizadora y punto, había logrado deprimir por completo a la clase media, tan así que la semana anterior una de las más grandes cadenas de tiendas cariocas que vende ropa de confección pidió convocatoria después de perder 70.000 de sus 100.000 clientes, considerados buenos pagadores... Sabíamos además que España había concedido a Chile 50 millones de dólares para compras de bienes de Capital -Argentina en toda la gira ministerial recaudó 75 millones- y entonces esta información conjunta además de desmoralizar, creaba una expectativa nueva, la más CRUEL. ¿ADONDE NOS LLEVAN ASI?

PERO TAMBIEN, intuímos siempre, que esta capitalización exagerada y mortificante, podía alcanzar el perdón divino en el PARA QUE. Es decir, que si el proceso ulterior nos lleva, a partir de aquí, hacia un país industrial, con una fuerte expansión del mercado interno y el crecimiento consiguiente del standard de vida, entonces la receta aplicada, por más irritante, está justificada históricamente. Si esto es así, y el habitante de Santiago del Estero, de Misiones o La Rioja alcanza límites equiparables de consumo al de la Capital Federal, se habrá llegado evidentemente a niveles de mercado interno similares en su estructura a los de un Canadá, que con un ingreso per cápita homogéneo territorialmente, consume 800.000 por año con 19 millones de habitantes, mientras nosotros magramente llegamos a 170.000 automóviles con 24 millones de pacientes espectadores que también se llaman habitantes.

PARA QUE QUEDE más claro: discrepamos hasta los fundillos con LA MANERA de capitalizar al país. Pero creemos que el RICINO tomado durante todo 1967, llega a su fin. A partir de aquí empieza la otra lucha, la que opciona definitivamente entre nuestro despegue o nuestra fatalidad. Si vamos hacia un crecimiento industrial profundo o si simplemente queremos amordazar a la Argentina para que no grite otra cosa que su otrora feliz vida agro-exportadora. Donde compramos caro y vendemos barato. Donde "nos hacen el país que otros quieren", sin participación nacional, y con una única obligación: OBEDECER.

TENEMOS la sensación exacta de que la elección de la OPCION va a ser la DE LA SUERTE Y NO LA DE LA FATALIDAD. Esto es que, iremos al camino industrial fuerte y alto, con incremento del uso de nuestra cotizada mano de obra, con las obras de rigor estructural que nos aleje de la cárcel de la dependencia. Y esa fe tiene motivaciones hondas y fija sus angustias pero también su confianza en estos protagonistas: 1) La idea-fuerza que creó las condiciones de la Revolución Argentina (salir del pasado de una vez y para siempre); 2) Onganía, que cuando rompa su imposibilidad de comunicarse, como lo hace en privado, mostrara su rostro adusto pero más claro a nivel popular, quebrando la imagen del "ogro" que no es; 3) El ejército y en general las Fuerzas Armadas, que acusan perfiles cada día más convincentes de entender bien a fondo la necesidad real del país; 4) Los sectores empresarios que están ganando la batalla de la imaginación y del modernismo, y muestran síntomas de que van a tirar todos juntos del mismo carro, porque sin mercado de consumo interno apto e intenso, no hay país; 5) Una clase sindical, que tiene por líderes y modelos a los dirigentes de luz. Fuerza que exigen participación en la tarea y regalan hasta la última gota de sangre en una colaboración sin rampas, sin sectarismos, sin querer quedarse con la tajada más grande del país. Que reconocen errores, y que están dispuestos a corregirlos. A cambio de que el país crezca. No para ayudar a ahogarse.

EL MINISTRO Krieger Vasena, que logra unanimidad en cuanto a su capacidad técnica -de la que nadie, nadie, duda- y de su desglose de intereses perniciosos -a los que no está atado- tendrá que ser entonces también ejecutor de la ahora sí "POLITICA ECONOMICA" resplandeciente de despegue.

¿DONDE NACE nuestro optimismo? Las medidas congeladoras del país ya están agotadas. Hay indicios de que a partir de 1968, en marzo mismo, se volcará al mercado una serie de medidas que se llaman de "desarrollo" aunque esta palabra, como la de "justicia social", o la de "integración", tan ciertas, tan útiles, estén en desuso, desprestigiadas por los que se opusieron a esas ideas y que no tienen fuerza para gobernar un día pero sí para demoler. Demolieron las palabras-ideas, pero no pueden evitar que nazcan, crezcan y se realicen.

EL PROPIO presidente Onganía, en Mendoza, tan parco él siempre que se trata de juzgar y arriesgar opinión, llegó a decir ante dirigentes ferroviarios: "La Revolución no tiene imagen y una de las causales para encontrar esa imagen es el reencuentro de todo el pueblo. Se habla mucho de una Revolución que existió (se refería claramente al período 1946-1955) y que fue para el pueblo, la que justifico porque vino a nivelar las cosas; no puede pedirse lo mismo a esta Revolución, ya que las condiciones son otras y la Revolución se hizo para el país".

ESTO, como filosofía, sumado a normas económicas que irán abriendo las compuertas financieras para las empresas que quieren desenvolverse dentro de una economía de mercado CON CONSUMO INTERNO, la reducción de los aportes jubilatorios del 26% al 20, que alivia a los empresarios y puede volverse en tónico salTrebuchet, trebuchet ms, verdana, ariaL para los obreros, venido a un plan de "Estado Mayor" que alguna vez se cumplirá y que hace a la industrialización seria del país, al margen de cambiarle su cara estructural -no El Chocón para hacer una simple usinita más en el país, reemplazante de Segba, sino El Chocón con despliegue energético a su máxima potencia, por ejemplo- hace que las esperanzas reaparezcan y que uno pueda adelantar que la ERA DEL RICINO TERMINO.

LOS PLANTEOS periodísticos, nunca exigen rigor científico. Y eso permite asociar volúmenes disímiles; actos aparentemente contradictorios. Cuando analizamos este contexto en el que vivimos, sufrimos, y a veces nos esterilizamos, para hacer deducciones nos mueve la lógica y no pocas veces la emoción. Cuando intentamos proyectarnos más allá del ricino, tomamos en debida cuenta los HECHOS, todos, y las intenciones, también todas. La Argentina no es UNA COSA, sino un MONTON DE COSAS. A veces nos quejamos de sus individualidades, que nos sumergen en el mar farragoso del debate permanente y la ejecución lenta, truncada, a pedazos. Pero a veces, esa misma individualidad, nos impide ser considerados "lote", "ganado". Cuando creemos y predecimos que el gobierno saldrá de su invernadero, dejará el aceite castor con que nos purgó para alcanzar el orden y la estabilización, es porque advertimos huellas de cambio de actitud en muchas fuentes. Y acaso noviembre nos dio la mejor anécdota al respecto: el jefe de Policía, el general Mario Fonseca, único militar en actividad en cargo clave, figura de la total confianza del presidente Onganía, despierta un día y lee en los diarios un comunicado de la CGT en el que se formulan cargos contra las autoridades policiales y la Revolución Argentina diciendo "que además de reprimir y castigar a las instituciones gremiales, se encarcela a cientos de argentinos". Fonseca llama en su despacho al firmante del manifiesto-denuncia, Albino Dorato, de ocupación peluquero, secretario de prensa de la CGT y convoca también a los periodistas. Cuando están todos, el Jefe de la Policía Federal, dice: "Como estoy asombrado por lo leído, los he reunido para el Sr.Dorato, delante de ustedes dé a conocer la lista de los cientos de detenidos que hay...".

DORATO: (muy pálido, y con fastidio interno). -No he venido preparado para tal cosa. No tengo presente en mi memoria los nombres de todos los detenidos...

FONSECA: -Bien, si es así, lo espero a las 19 para que me traiga la lista...

Dorato, cuya firma había sido falsificada en el comunicado de la CGT, por otros "compañeros" que emitieron el anuncio, volvió por la tarde con los autores y trajo una larga lista pero los procesos eran de otra índole o caratulados distintos.

¿DONDE ESTA la innovación? No queremos presentar una imagen idílica del gobierno. Pero evidentemente, en el jefe de Policía y en su actitud, si se quiere paternalista, no alentaba la idea represiva que tanto consumió al movimiento gremial, aunque también lo hizo fuerte.

Es decir, aunque parezca forzado, vamos saliendo de la incomunicación. Una figura central del proceso que se inicia en 1968, en este campo de las relaciones con los Gremios, será el secretario de Trabajo, Rubens San Sebastián, que tuvo que actuar entre bastidores en la hora dura del RICINO, es el puente por el que pueden cruzar los gremios para comunicarse con un gobierno que pulverizó muchas conquistas sociales, pero al que le tienen todavía, una extraña confianza que nace de esa rara intuición popular que supera a veces las causas racionales de toda historia. San Sebastián puede lograr el milagro de que ESTALLE LA PAZ en el sector más lastimado por el proceso vivido hasta aquí.

NOSOTROS no soñamos con mundos feéricos. Donde todos sean buenitos, todos se quieran, todos se realicen. Pero pensamos que la Argentina merece entrar en la órbita de cierto pacto social. Terminar con los ricinos, con los inviernos, con las devaluaciones, con las depresiones y con los histerismos.

Las condiciones se dan para que 1968 nos transforme en el país de las Caras Cortas en vez de ser el país de las Caras largas.

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