Inicio Bernardo TV Participe Archivo
ARCHIVO - REVISTA EXTRA
Ampliar tipografía Reducir tipografía Recomendar el sitio Imprimir la página Agregar a Favoritos
La Escaramuza Argentina, Marzo de 1968

REVISTA EXTRA - AÑO IV - N° 32 - MARZO 1968

LA ESCARAMUZA ARGENTINA

"Gran Bretaña y Francia se encuentran hoy en la misma situación que los países vencidos de la última guerra, Alemania e Italia, frente al verdadero vencedor que ha sabido aprovechar su éxito y comienza ahora la gran conquista. Es EE.UU. Esta nueva forma de conquista responde casi perfectamente a la definición de "inmaterial", lo que explica que ella haya escapado a nuestros dirigentes, habituados a calcular en términos de toneladas de acero, maquinaria y capitales."

"Ni las legiones, ni las materias primas, ni los capitales son hoy los señores ni los capitales son hoy las señales, ni los instrumentos del poder. Y las fábricas mismas no son más que un signo exterior de él. La fuerza moderna es la capacidad de invención, es decir la investigación, o sea la aptitud de insertar los inventos en los productos; en una palabra la tecnología. Los yacimientos que deben ser explotados no están en la tierra, ni en la cantidad, ni en las máquinas; residen en el espíritu. Más precisamente; en la aptitud humana de reflexionar y de crear."

"La formación, el desarrollo, el aprovechamiento de la inteligencia: ése es el único recurso. No hay ningún otro. El desafío norteamericano no es brutal, como otros que Europa conoció en su historia, pero quizá es más dramático: es el más puro. Sus armas son el empleo y el ajuste sistemático de todos los instrumentos racionales, no sólo en el dominio de la ciencia, que no conoce otro instrumental, sino sobre todo en el de la organización, la gestión y el gobierno, en el cual los europeos se han acostumbrado al reinado de lo irracional: fetichismo de los preceptos transmitidos de padres a hijos, pesadez de la rutina, derecho divino de la autoridad, abusiva prioridad de la intuición sobre el pensamiento metódico. Al lado de estos aplastantes tabúes, la razón humana es liviana, móvil, ligera".

"El renacer que no podemos permitirnos esperar por más tiempo no responderá ya a la elocuencia patriótica ni a los toques de clarín del tiempo de los grandes enfrentamientos físicos. Estará condicionado a la finura del análisis, al rigor del pensamiento, a la precisión del razonamiento. Ello convoca a una raza especial de jefes políticos, de dirigentes empresarios y de líderes sindicales. ¿Cuánto tiempo falta para llegar a ello? Sería absurdo establecer una fecha. Pero es evidente -pues cada sector tiene distinto patrón de medida- que el punto de "no hay regreso" existe, y que él está próximo. Quedan todavía algunos años. Si se toma como indicador el sector electrónico, queda muy poco".

ESTOS PARRAFOS extraídos del libro "El desafío norteamericano", de J.J. Servan Schreiber (editor de L´Express) nos ubican en el TIEMPO EN QUE VIVIMOS. Nos da la dimensión de lo que es GRANDE y de lo que es CHICO. De dónde estamos como país y de dónde se halla el MUNDO. Es muy difícil deshacerse de la realidad. Ella nos subyuga y nos obliga. Acaso aquí y no en ninguna otra parte esté la medida exacta de la queja que volcamos frente al "relantiseur" de la REVOLUCION ARGENTINA. No discrepamos con la necesidad del statu quo actual. Esto es de interrumpir el sistema en el que enviciamos la democracia sin practicarla y sin las obstrucciones formales que frenaron la marcha, transformar la República. Eso significó la llegada de Onganía al Poder. Ese fue el sentido con que muchos convencidos hombres de la Ley de la Constitución, admitieron el interregno. Onganía significaba descongelar el porvenir como dijera Sartre. No porque fuera un estadista; sí, porque era la voluntad incuestionable de un pueblo agotado de experiencias políticas y de frustraciones económicas. Hay quienes -minimizando los objetivos del cambio- arguyen que la Revolución se hizo para "esperar que Juan D. Perón se muriera y terminar así con la perturbación electoral". Siempre rechazamos esta pequeñez mental que estrecha la idea, la mortifica y nos mortifica. Claro, cuando las etapas no se cumplen y tan solo queremos modificar un reglamento laboral o impedir Bormarzo, entonces también a nosotros, los fervorosos, nos invade la duda. Por supuesto, reaccionamos. Volvemos a creer. Pero no nos quedamos inmóviles, esperando que el cometido se cumpla. Lo provocamos con nuestra manera de enjuiciar. Si se enoja o no, los encargados de hacer LA REVOLUCION, no es nuestro problema. Cambiamos su disgusto por la realización. Y sí a la hora del triunfo, dijeran que NO COLABORAMOS BIEN, tampoco resistiríamos el análisis ni nos golpearíamos el pecho implorando perdón; como parte del país, gozaríamos del TRIUNFO y lo de más, es lo de menos...

SI ASI NO FUERA, habría que modificar el calificativo; en vez de REVOLUCION ARGENTINA, ESCARAMUZA ARGENTINA. Una escaramuza más, de las tantas intentadas. Que no termina nunca de ser una batalla.

ENTONCES, para ir por orden, desespera que "EL TIEMPO DE ONGANIA" no sea nuestro tiempo. Más claro aún; que el presidente intente etapas muy marcadas, por su modalidad, y que las decisiones no lleguen con la sucesividad que deseamos. Y que cada paso se mida en años en vez de días o meses. Eso es lo peligroso. El país está ahora, precisamente, AHORA, para OPERARLO.

¿QUE QUIERE ESO DECIR? Muy fácil. Un ministro colaborador muy particular del presidente, nos explicaba el otro día que "LOS ARGENTINOS NO AYUDAN A CONSEGUIR EL CAMBIO". Su síntesis dolorida era así: "1) Los intereses empresarios no quieren ceder nada; 2) Los medios de expresión atacan cuanto intento de reforma se proyecta. Toda idea de modernización; 3) Los gremios quieren participar pero siempre que se mantengan sus privilegios...". Frente a este presagio, le expusimos nuestra total disidencia, explicada así: Ningún gobierno argentino en los últimos 22 años -tuvimos 7 presidentes en ese lapso- contó con las condiciones favorables de éste. NINGUNO, y vale recalcarlo. Por méritos propios; porque su jefe consiguió rodearse de una expectativa esperanzada, por agotamiento del país y de su gente, por lo que fuera, nadie logró menos oposición, menos perturbación y mayor cantidad de compañía, aún en el silencio cómplice o desencantado. Como si este fuera el tiempo de callar y observar para construir. Lo probamos: a) Un ejército que no delibera. Le guste o no el plan económico y su resultante social; b) una prensa que cuando critica lo hace con respeto, con sugerencias, con deseos de colaborar; c) una CGT y sindicatos claves, participacionista, nada agresiva, que inclusive aceptó la congelación de salarios y el aumento de costo de vida sin bullas, sin huelgas terroríficas que tantas veces paralizaron la Nación. Al contrario, en 1967, según cifras oficiales, los días de paro disminuyeron en un 600% y no olvidarse que los sueldos se elevaron en un 15% y la vida en un 27%; d) la universidad no se empañó en la actividad aunque sí en la calidad. Pese a los desquicios de la conducción, los alumnos vivieron su vida de estudio, sin alteración de ningún orden; e) los partidos políticos se llaman a un elocuente retiro, y no intentan aprovechar ningún resquicio del desgaste para mechar su prédica. A lo sumo algún intento del Radicalismo del Pueblo, en discursos de sobremesa, roza la paz; f) la inteligencia argentina, tan agraviada por el procedimiento con que se intentó corregir el destino de la Universidad, o se desterró, o se dedica a trabajar en el silencio más absoluto; g) La clase empresaria reclama medidas pero no alza la voz como otras veces; h) La iglesia trata de ubicarse en el clima social que este TIEMPO MARCA, y tampoco jaquea al gobierno. Al contrario; en cuanto algún sacerdote intenta ir más allá, rompiendo con la mentalidad gradualista e internándose en profundidades, lo convocan al reposo, para que nadie interfiera en el ritmo.

¿SE LE PUEDE PEDIR MAS AL PAIS?

¿Pudieron gobernar en un escenario así, Lonardi, Aramburu, Arturo Frondizi, José María Guido, Arturo Illia?

En este resumen de cuentas se debe mirar el presidente Onganía para tomar aliento y OPERAR.

CONSEGUIDO EL CLIMA, sólo resta no equivocarse en la estrategia. El país no lo cambiamos empobreciendo la vida industrial, reduciendo los consumos para poner en penitencia a la clase media, o intentando capitalizar sobre el sacrificio de los que tienen menos pero son MAS. Hay que reorientar su estilo de vida; una nueva forma de Comercio Exterior. Un impuesto inteligente que obligue a reinvertir donde el país quiere. Una estructura agrícola-ganadera que bien ayudada trabaje a pleno, pero que a la hora de contar la ganancia se vea obligada a la inversión conducida a las fuentes de infraestructura y no donde ella pretenda so pretexto de la libertad por la libertad misma; una industria que hay que obligar a que se vuelva eficiente para que pueda competir. Tenemos todo para hacerlo. Para que el bisturí vaya a fondo y la Revolución deje de ser una escaramuza. Pero esto hay que practicarlo en "un tiempo". Y vamos a dar un ejemplo de lo que significa TIEMPO para nosotros. Los argentinos hace más de 15 años que sienten hablar de EL CHOCON. Saben que su producción de energía de baja rentabilidad, permitirá no solo abaratar el abastecimiento de energía para las industrias del Gran Buenos Aires, del Litoral, sino también posibilitará la instalación de industrias madres como la del aluminio -la Aeronáutica está en eso- la siderurgia en Sierra Grande -otro monstruo detenido en la historia- la petroquímica, además de regar un millón de hectáreas, lo que enriquecerá estas tierras y se podrá cumplir la política de colonización agraria y de industrialización regional. Hace más de 15 años que estamos en ese tema. Recién ahora el Banco Mundial lo estudia para decidir si contribuirá o no a la financiación de la monumental obra. Tendremos todavía para otros 10 años. Cuando todo se resuelva, ¿DONDE VA A ESTAR EL MUNDO? ¿En qué órbita? Hoy ¿el Chocón tiene la misma proyección de hace 15 años? Pero además, de haberlo puesto entonces en marcha, ¿dónde estaríamos hoy? Claro, el TIEMPO de un país no es el TIEMPO DE NUESTRA VIDA. Correcto. Pero tampoco da para la siesta definitiva.

A NOSOTROS nos gustaría el "tiempo" que se da Onganía para todo. Puede faltarle algún día. Y eso aterra. Porque por encima de las discrepancias que planteamos, y sin miedo a las contradicciones, seguimos creyendo que la Revolución Argentina era necesaria; que Onganía es el hombre, y que ser vocero de estas inquietudes es una alta obligación colaboradora. Claro, siempre y cuando estemos en una Revolución y no en una Escaramuza...

Y NOS PERMITIMOS para cerrar, recomendar que Ud. vuelva a leer los párrafos del libro de Servan Schreiber, especialmente aquel que dice: "EL RENACER, que no podemos permitirnos esperar por más tiempo, estará condicionado a la finura del análisis, al rigor del pensamiento, a la precisión del razonamiento. Ello convoca a una raza especial de jefes políticos, de dirigentes empresarios, de líderes sindicales. ¿Cuánto tiempo falta para llegar a ello?".

En esa indagatoria estamos...

Ampliar tipografía Reducir tipografía Recomendar el sitio Imprimir la página Agregar a Favoritos
Ver más notas
Ediciones anteriores
  Bernardo Neustadt TV
Ver más videos
  Fotos destacadas
Ver más fotos
  Bernardo 2.0
ODEO YouTUBE Flickr
 A mis amigas y
 amigos...
20 de Agosto de 2009
El día del periodista: un pequeño homenaje y algo más. Nota de Gabriela Pousa (5 de junio de 2009) en conmemoración al día del periodista 7 ...
Ver nota
Publicaciones
Archivo de publicaciones de Bernardo Neustadt
Archivo de publicaciones de
Bernardo Neustadt
XML
ODEO YouTUBE Flickr