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"Y" en vez de "O" , Mayo de 1968

REVISTA EXTRA - AÑO IV Nº 34 - MAYO 1968

"Y" EN VEZ DE "O"

Cuando al presidente Nicolás Avellaneda le comunicaron que la policía había detenido al sujeto que le falsificaba la firma, ordenó: "Perfecto. Los felicito. Este hombre puede ser de gran utilidad; lo nombraré para que firme los miles de decretos sin importancia que deben llevar la rúbrica del Presidente de la República, y que me hacen perder un tiempo precioso...".

Nicolás Avellaneda había transformado así un hecho meramente policial, en un tema simbólico, que con el correr de los años habría de transformarse en el gran "freno nacional" sin que nadie lo sepa o lo quiera atestiguar; LAS NORMAS QUE NOS ATAN Y NOS DEFORMAN. Que paralizan al país. Que frustran al funcionario porque la administración pública parece jurídicamente predispuesta a albergar delincuentes, no idoneidades. Se parte del principio dramático de que todo personajes que llega al Poder, más arriba, o más abajo, es proclive a la deshonestidad. Entonces todas las normas dictadas resultan coercitivas. Aparentemente para evitar el supuesto delito; lo que castran en realidad es la acción. Lo peor, es que mientras se entumece al País, la maníaca actitud de ver fantasmas no se corrige. Y justamente la REVOLUCION ARGENTINA, si quiere ser revolución y argentina, tiene que restituir la confianza en el designado. Otorgar la plena responsabilidad; si yerra, pagará. Pero no antes. Porque antes, así como vamos, paga el país entero. Para que un hombre asuma la plenitud de su mandato, hay que borrar las normas entorpecedoras. Hay decretos-leyes, cláusulas a nivel municipal, que obligan a larguísimos expedientes, a firmas de 4 o 5 funcionarios; a marchas y contramarchas; a alquilar un ejército de asesores. Entonces crece el expediente, pero también crece la población administrativa oficial y se transforma en un globo inasible el presupuesto nacional. Si además resultara eficiente el sistema, ¡vaya y pase! Pero en el "manoseo", la medida se detiene, sufre, se revuelca de escritorio en escritorio, y el desaliento termina arrumbándolo en un rincón. Nos quedamos sin acción; pero la honestidad está a salvo...

Si los argentinos son propensos a la duda, es porque todo el régimen en el que vive, tiene a la duda. A la sospecha. Peticionar un crédito en el Banco Industrial, supone una odisea incalculable de trámites, de requisitos exigidos. ¿Por qué? ¿Porque a priori el industrial es un delincuente? Ir a abonar una cuenta a cualquier repartición, representa un mundo conflictuado de esperas, dilaciones, influencias para pasar antes... ¡Para ir a pagar...! No para cobrar.

Ya en el círculo áulico, un ministro, un administrador de Gas del Estado, de YPF, o un director de Fabricaciones Militares, son meros esclavos de "los procedimientos" que lo encarcelan en la desventura de la impotencia. Nada se puede hacer, prácticamente. El Tribunal de Cuentas, está por encima del país mismo; de sus hombres representativos. ¡Si los ministros se animaran a hablar...! ¿Cuántas obras, actitudes, intenciones, quedaron abolidas a la hora vieja de un Tribunal de Cuentas que quería determinada escrupulosidad dictada a principios de siglo? El enemigo de una transformación es LA NORMA. Porque detrás de LA NORMA, se agazapa el interés de que todo siga igual. La Argentina difícil da así un paso adelante y dos atrás. No en vano en los últimos 20 años pasaron 250 ministros y secretarios de Estado por la función, y a casi todos el retiro o la renuncia o la exclusión violenta los encontró fracasados, sin cumplir sus sueños, mutilados de aptitud. LA NORMA había triunfado. El país permanecía estático.

La Revolución Argentina, además de El Chocón, del puerto, de los ferrocarriles, de la Usina Atómica de Atucha, tiene que desamordazar la función pública.

Está empalagosamente entrampada la vida nacional por las "cosas que no debemos hacer", que son siempre más, que las cosas "que debemos hacer". Por eso "el miedo" de hacer... Las normas nacieron para evitar trampas. Y ahora se hacen trampas para evitar las normas...

También Nicolás Avellaneda que gobernó ya coleándose con la época vibrante de Roca -1880- y contagiándose de "lo que vendría", nos dio con su anécdota otra lección; su simbolismo irónico, arranca en que quiso aprovechar aún al falsificador en función del país.

¿Es así la Argentina de hoy? No. Es una Argentina de O en vez de Y. Explicación urgente; los que estamos entre los 40 y 50 años, transitados meteóricamente, mamamos y transferimos a la hora de la irreflexión que aquí las batallas se daban así; campo O industria; industria liviana O industria pesada; Capital Federal O interior; educación laica O educación religiosa; economía libre empresista O dirigida; capitales nacionales O extranjeros; privatizar O estatizar; El Chocón O Usina atómica; siderurgia O petróleo; peronismo O antiperonismo; políticos O militares; Universidad Libre O Universidad Nacional; médicos, abogados O ingenieros, doctores en ciencias económicas; Borges O Sábato; River O Boca; venderle carne a Inglaterra O al resto del mundo; negociar con EE.UU. O Rusia, etc., etc. Como se podrá apreciar, y jamás desmentir, siempre fue la O, una especie de letra tan inofensiva como divisoria.

Para hacer una REVOLUCION, con mayúscula, bien fabricada, tenemos que reemplazar la O, cuando ella serrucha el país en dos pedazos, y usar en su lugar la Y que es integración, que es sumar y no restar. La Argentina, en una figura que se nos ocurre, puede tener necesidad de 100 cosas para crecer; de ellas, ya tiene 15 hechas, y de esas 15, 10 andan más o menos bien y 5 mal. Hacer una Revolución es atacar las 5 mal hechas, enderezarlas y poner en marcha las 85 siguientes. No. Aquí le echamos mano a las 10 que más o menos funcionan, -caso típico LA UNIVERSIDAD- dejamos en pie las 5 que había que corregir y por supuesto, hablamos, hablamos, hablamos de las 85 que nos lanzan al futuro, pero hablamos... Punto. La O tiene mucho que ver en este desequilibrio entre lo que se pretende y lo que se logra: prejuiciados al máximo, hay una intolerancia a compartir "la cosa". Suplir la O por la Y supondría el equilibrio; vacas, trigo Y alta industrialización; capitales nacionales Y extranjeros, siderurgia Y petróleo; políticos Y militares; médicos Y técnicos; EE.UU. Y Rusia para negociar; privatizar Y estatizar según convenga. Borges Y Sábato. ¿Se comprende la idea?

La primera vez que la Argentina dice Y, en este tiempo, es cuando anuncia El Chocón Y

la usina atómica de Atucha. Parece ingenua la admonición, corremos el riesgo de ser calificados de PASTORES LAICOS, etiqueta fácil para enjuiciar el positivismo idealizador. Pero es que además pisamos tierra.

Hace poco Acindar entró en negociaciones con la United Steel para una integración en el plano económico. Prácticamente LA PRIMERA EMPRESA NACIONAL, aparecía absorbida por el monstruo siderúrgico que supone la U. Steel. Pero las cosas se plantearon de tal modo, tan confusamente, por el famoso O, que para todo el mundo el enfrentamiento se dio a este clima; de un lado el gobierno argentino y del otro, Acindar y la United Steel. Si las negociaciones hubieran sido talentosamente llevadas, el gobierno argentino y Acindar -que suman los mismos intereses de país-, habrían discutido juntos ante la empresa norteamericana, con frutos recíprocos. No era Acindar o gobierno, o gobierno o United Steel; era Y. No la usaron. Entonces actuó Fabricaciones Militares, con gran agudeza y celeridad, y logró rescatar la dudosa operación en nombre del PAIS. De cualquier manera, el "impasse" no es la salida generosa; pero tras evitar el mal, ahora se puede edificar el bien...

A Brasil, en ese sentido, esto no le pasa. Cuando Brasil, como Nación, sale al exterior a buscar mercados, todos se suman; todos son Y. Aquí, una entidad empresaria -cuyo nombre silenciamos en el enorme deseo de que enmiende su paranoica decisión- evitó designar representantes que viajaran con militares argentinos que iban a negociar al Brasil, porque están disgustados con medidas internas de Fabricaciones Militares. Entonces, como están molestos aquí, prefieren no ofrecer un frente compacto allá. ¡Lindo ejemplo de comunidad...!

Si queremos seguir demostrando el uso de la Y en el mundo internacional, lo podríamos plantear en el territorio difícil de los EE.UU.-VIETNAM; cuando el presidente Johnson terminó su conferencia en Honolulu buscando la estrategia exigua en palabras: "General Eisenhower. Pasaré a buscarlo en el avión presidencial, para discutir con Ud. en mi rancho de Texas el tema Vietnam y el fin de esta guerra que tanto representa para EE.UU.". Tres horas después el vencedor de la Segunda Guerra Mundial, en el rancho texano, escuchaba el informe de Johnson, y le entregaba el consejo pedido. Eso es cultura política. Eso es el uso de la Y y la supresión de la O. Aquí, cuando De Gaulle nos visitó y quiso charlar con ex presidentes como Aramburu y Frondizi, los tuvieron que llevar poco menos que encapuchados, para que no se enojaran los gobernantes de turno. Hoy mismo, el presidente Onganía se cuidaría muy mucho de convocar a su despacho a Aramburu, Guido o Frondizi -no digamos Illia por razones obvias- para aprovechar experiencias... Cuando lo haga, él también habrá abolido la O y todos habremos ingresado al siglo XX, ingreso muy demorado.

En abrir un país para HONESTOS acabando con las NORMAS CARCELARIAS y transformar la O en Y, puede estar el rotundo éxito de la Revolución Argentina. Que acaso nos enoje por otras anécdotas; como cuando habla de MODERNISMO y designa gobernador de Salta al ingeniero Hugo Alberto Rovaletti, vicepresidente del club "20 de Febrero", arquetipo de la aristocracia provinciana, reducto intocable de una militancia social que vive de espaldas al país. Puede don Hugo Alberto Rovaletti, ser un buen hombre, un excelente padre de familia, -9 hijos suponen un nivel de eficacia para el cargo público-; pero está preso de su círculo áulico y de una mentalidad muy añeja. A lo sumo así modernizamos el pasado.

Como nos disgusta que un gremio como Luz y Fuerza, planta-piloto de una idea participacionista -una idea Y- sea el más combatido por la racionalización crucial, como si quisieran desde adentro mismo del gobierno, ultimar al mejor aliado. A Luther King lo mató un enemigo de su teoría; blanco o negro, no importa. Pero Johnson sabía y sabe más ahora, que Luther simbolizaba grados de paz muy importantes para EE.UU. Y que el asesino del Gandhi negro y quienes armaron su brazo, son enemigos de Johnson y de EE.UU. Pero aquí a Taccone, a Vandor o a Armando March no los mata el enemigo... Y los sofoca también amar el RETO que el presidente Onganía le pega a los funcionarios vitales, RETO que creemos justo, para el día siguiente asistir a un sarao del perdón "por haber gritado".

De cualquier modo estas anécdotas no nos despistan. A lo sumo nos conmueven. Nos retrasan... Pero eso es estar en O. Nosotros estamos con Y.

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