Inicio Bernardo TV Participe Archivo
ARCHIVO - REVISTA EXTRA
Ampliar tipografía Reducir tipografía Recomendar el sitio Imprimir la página Agregar a Favoritos
La paciencia de Perón, Febrero de 1974

REVISTA EXTRA - AÑO IX - Nº 104 - FEBRERO 1974

LA PACIENCIA DE PERON

QUEREMOS ser prolijos, pero también claros. El "contrabando ideológico" fue nuestra especialidad dentro del peronismo. Lo advertimos antes del 25 de mayo, con el riesgo de ser involucrados en un maccarthysmo que no practicamos por repugnancia intelectual. Admitida la vuelta a la vida política, la regla de oro de esa convivencia era darle a cada cual lo suyo. Perón podía tener asociados izquierdistas, pero EL no era de izquierda.

Las formaciones especiales tal vez habían contribuido a crear el clima para obligar a convocar a elecciones, pero una vez institucionalizado el país no podían pretender dominar los criterios de la conducción ni seguir resolviendo desde la violencia y el crimen los problemas nacionales. Los que no se sintieran peronistas, aun compartiendo algunas predicaciones, podían llevar su militancia a otras ideologías, dando la cara. Se respeta a un marxista. No es confiable disfrazado de peronista. En términos de moral política, es inmoral. Tal vez la insuficiencia de formación del ex presidente Héctor J. Cámpora -que jugó al travieso de izquierda por estar "a la moda" o por las eternas "influencias" íntimas- abrió la compuerta a los grupos radicalizados que creyeron advertir en Perón inclinación rigurosa hacia un socialismo de Estado o les convino ponerse bajo su alero para tratar de heredarlo. Lo grave es que en esta extraña sociedad, los activistas, es decir, los minoritarios, querían conducir la empresa usurpando al propio Perón ese derecho. Así dirigieron sus dardos a minar la autoridad; el objetivo número uno fueron los dirigente gremiales. O asesinándolos (Rucci) o descalificándolos bajo el rubro de "Burocracia Sindical". Tenían medios (pesos) y difusión (la izquierda tiene más prensa en la Argentina que el propio Gobierno). Cuando no pudieron infiltrarse en los sindicatos de nítido corte nacional y cristiano, ni asustarlos, ni devorarlos, entonces apuntaron sus miras hacia la conducción económica y el Pacto Social. Aquí encontraron "idiotas útiles" que desde posiciones egoístas no comprendieron el marco que le da a un país el Acuerdo entre sus empresarios y sus obreros. Por disentir con algunas normas y filosofías de José Gelbard se aliaron en la crítica a los que no quieren perfeccionar el sistema, sino destruirlo. Esto es lo grave de alguna clase dirigente argentina: confundir sus aliados con sus enemigos. Lo hizo desde 1946 hasta 1955 con Perón. Menos mal que ahora se les disipó la bruma que les hizo confundir justicia social con demagogia o zurdismo. Curiosamente, los padres que en 1946 vieron en Perón un peligroso revolucionario, tienen hijos en 1974, que se fastidian porque "Perón no es suficientemente revolucionario". De padres asustados, hijos utopistas.

ANDRE Malraux suele explicar la hazaña de un político comprometido diciendo que "debe transformar en conciencia la experiencia más larga posible". Es lo que siempre intentó Perón, que no es místico ni suicida. Esta permanente tensión entre Perón, la conducción sindical, el liderazgo económico con sus exaltados contradictores viviendo dentro de la misma habitación del Movimiento, tenía que terminar mal. Muy mal. Era una apuesta imperdible. La paciencia de Perón pudo más que su dolor cuando vio la vida de José Rucci agujereada a balazos. Se cebaron. Creyeron que la tolerancia era debilidad. Medios de comunicación justificando los asesinatos. Gobernadores totalmente convencidos de la teoría que el mundo va hacia la izquierda y que desde allá se sucede a Perón, apañando los extremismos en nombre de la Liberación Nacional, el máximo pretexto para la total impunidad. Que el ERP estuviera en tamaño trance era lógico. Nunca apostó a Perón. Lo extraño es que algunos peronistas plenos a la hora de elegir entre Perón y las consignas marxistas, entre la fe por el líder creador de una doctrina y la propuesta exterminadora de los que no creen que el sistema tenga perfeccionamiento, lo hayan jugado todo a manos de los convulsionadores. No se trataba de hace volar la República sino de enriquecerla.

AZUL fue la revelación; los terroristas (y sus ideólogos intelectuales) intentaron su máxima aventura. Desde los métodos más crueles. Azorando a un país aún indiferente e impotente. Perón perdió su larga paciencia. Se dio cuenta que estos psicópatas –aún con explicaciones tan románticas como las de sentirse "frustrados por su líder"- eran irrecuperables. Requirió entonces la "colaboración y hasta la complicidad" –como diría Maurois- de la imaginación. Este es un tiempo de fieles, de seguros, pero también de imaginativos. El mundo no tiene solamente problemas económicos para ser digeridos por la tecnodemocracia, sino problemas políticos, en función de cambios sustanciales y hasta profundas crisis ideológicas, con los materiales en el suelo del liberalismo y del marxismo. Encontró eco en los fieles de siempre: el pueblo, los sindicatos. Se le sumó el jefe de la oposición máxima: Ricardo Balbín. Las Fuerzas Armadas, agraviadas y heridas, no se salieron del riel. Perón les suscita confianza; ellas suscitaron confianza en Perón. Un viejo amor recuperado. El vandalismo de Azul transforma la historia. Urgentiza la depuración. La transparencia. Pero también debe haber provocado en Perón una enorme desilusión; algunos jóvenes y lúcidos peronistas –excitados por un idealismo romántico-abandonaron las bancas y las filas en busca de la quimera. Es conocida la dualidad de fuerzas que mueven la historia: el instinto de conservación y el talento para la novedad. Percibir y encarnar estas dos fuerzas es la mejor identificación de un gran político. Perón lo es. Le guste a usted o no. Y tuvo que fijar la meta misma de la autoridad: él es el dueño del paquete accionario. Los 7.400.000 votos no son de la izquierda, ni de la derecha. No son la consecuencia de una bala homicida ni del equívoco perfil ideológico de Oscar Bidegain. Tenemos que ser realistas; en el peronismo, salvo algunas figuras con rostro propio, todos los demás son "inventos" de Perón. Criaturas armadas al conjuro del inmenso Caudillo. Sin vuelo propio, si Perón no les da cuerda. ¿Cómo adulterarlo? Porque eso se pretendió y se pretende: adulterar el pensamiento político de Perón y su instrumentación. Nadie eligió a Cámpora o a Bidegain; se votó por Perón. Y que sepamos, Perón ha pedido el cese de la violencia. Secuestrar empresarios, asesinarlos; atacar la política económica que él respalda; raptar militares, desacreditar la conducción sindical, es es desobedecerle. Es quemar la alternativa de la soberanía popular nacida en función de Perón. Es ser ácratas. Es fabricar una mezcla de Pinochet y Brasil. Es crear conflictos entre "Halcones y Halcones" No entre "Halcones y Palomas". Es, en última instancia, la antesala de la aventura mayor: asesinar a Perón. Después de lo visto ¿se puede dudar que esa idea anida entre estos enfermos irremediables?

Pareciera que se han agotado las palabras. La desición ha ocupado su lugar. Nuestra prioridad fundamental debe ser sacarnos la guerrilla de encima. Después discutiremos lo demás: la derecha, la economía, los errores de unos y de otros. Inclusive las ideologías. Hay argentinos que no les gusta que a Perón le vaya bien. Pero les conviene que le vaya bien. Unidad no quiere decir uniformidad.

AZUL debe ser la tumba de la guerrilla. Estamos ante un grupo de psicópatas (como dijo Perón) que viven el delirio de la "guerra civil". Están dispuestos a todo: una de las detenidas que intervino en Azul habría entregado su hijo de dos años a su madre, la noche anterior, diciéndole: "Cuidalo que voy a pelear por la liberación de la patria..." Un dato aterrador. Aquí, con la ley en la mano, Perón y su gobierno deberaán ser implacables. Esto no se resuelve poniendo 20 bombas al día siguiente en locales de izquierda. Es una puerilidad maccarthysta. Enfrente también hay "enfermos" o sus autores practican el infantilismo enfurecido. En Azul, gracias a la guarnición, los terroristas perdieron una batalla. Deben perder la guerra...

Los diputados peronistas renunciantes, si bien marcaron una ética y una conducta, eligieron mal la defensa de una causa que, si son peronistas, no es la de ellos. Arrasados por la argumentación de Perón, en una confrontación que nunca debieron mantener, se encontraron con la invitación a irse. Estaban encerrados. Perón es un mito irrasguñable. La ética juvenil viola el realismo político. Como jóvenes, se salvaron. Como políticos, se suicidaron.

HAY que buscar los medio de abandonar este estado de inseguridad que vivimos todos. Desde Perón, sus ministros, los dirigentes sindicales, los empresarios, los activistas juveniles. Todos. El presidente de Ford (EE.UU.) dijo hace unos días: "Un Estado puede mandar sus hombres a la guerra. Una empresa, no..." La ley debe imponer temor; no los delincuentes... Vincular además la situación económica con la violencia es buscar un casamiento falso; España, con un progreso económico llamativo, vio saltar por los aires a su presidente de gobierno, y De Gaulle, que llevó a Francia al primer plano del mundo, tuvo que irse a su casa cuando 10.000 agitadores comandados por el falsificado Robin Hood que resultó ser Cohn Bendit le ganó la calle en nombre de los estudiantes y los obreros. El genial líder francés se cansó. ¡Cuidado que no pase lo mismo con Perón! ¡Cuidado que la Argentina no haya sido elegida como la España de 1936 para campo de experimentación de ideologías y muertes! Además de los terroristas habrá que estudiar el comportamiento de sus filósofos permanentes, de sus parapetos intelectuales. Ellos rápidamente pasan a la retaguardia. Descalifican la metodología, pero siempre encuentran alguna explicación sutil: o el desabastecimiento ("La Opinión") o un presagio: "Ahora habrá una ofensiva de la derecha. Habrá que enfrentarla entre todos. También con Perón" (firmado por Jacobo Timerman el 26 de enero de 1974). Los miedos hay que tenerlos para los dos ultraísmos.

. No se vaya a entender..." Preferíamos la claridad; Perón es transparente desde que asumió el poder. Su movimiento, no... 18 años de ostracismo lo volvieron turbio. Nadie puede dudar de la línea marcada. Explícita e implícita. El que no la quiera seguir es porque "trabaja" equivocado...

Ampliar tipografía Reducir tipografía Recomendar el sitio Imprimir la página Agregar a Favoritos
Ver más notas
Ediciones anteriores
  Bernardo Neustadt TV
Ver más videos
  Fotos destacadas
Ver más fotos
  Bernardo 2.0
ODEO YouTUBE Flickr
 A mis amigas y
 amigos...
20 de Agosto de 2009
El día del periodista: un pequeño homenaje y algo más. Nota de Gabriela Pousa (5 de junio de 2009) en conmemoración al día del periodista 7 ...
Ver nota
Publicaciones
Archivo de publicaciones de Bernardo Neustadt
Archivo de publicaciones de
Bernardo Neustadt
XML
ODEO YouTUBE Flickr