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Cartas a mi país, Abril de 1976

REVISTA EXTRA - AÑO XI - Nº 130 - ABRIL 1976

CARTAS A MI PAIS

Domingo 21 de marzo. Comienzo de la primavera aquí, en Amsterdam; el otoño, allí, en Buenos Aires.

- I -

AMSTERDAM. - Llego en el mismo momento en que el primer ministro de Holanda reconoce públicamente que en 1951 se pagaron 10 millones de dólares por comisión (sic) de venta de vagones de trenes holandeses a las primeras figuras del gobierno argentino. Se depositaron, según nos explican aquí, en varias cuentas numeradas en Suiza. El permier holandés lo admite ante una interpelación parlamentaria. Me molesta mucho llegar y tropezar con este viejo episodio de hace 25 años. La Argentina parece tener una extraña vocación por recorrer caminos ya caminados. Algunos holandeses me consultan.

Tengo que enfriarme para responder. Pagar comisiones en el mundo en negocios de esa envergadura es hábito. Pero, ¿dónde está el dolo? ¿en el que paga o en el que recibe la comisión y no la devuelve al país? Mis amigos holandeses entienden que en mi interrogante libero al príncipe Bernardo de toda connotación inmoral. Se le adjudica a é haber participado en la intermediación. No sé quién cobró la comisión. Lo que sí sé, olvidándome de protagonismos, es que mi conciencia es más pecaminoso el que recibe un soborno que el sobornador. Puedo estar equivocado. Pero me preguntan y contesto.

Pero Holanda no se detiene en la Argentina de 1951. Aquel pasado ilumina este presente. Indago. Se ha ido socializando por el impuesto. Los advertidos en comparaciones me aseguran que "Holanda es el Estado con mayor socialismo a la europea de Europa del Norte". Una Casa Real que no gobierna, pero que recibe estima popular. Que tiene para los holandeses cierto "glamour". Una reina que a veces se la ve en bicicleta. Un príncipe Bernardo que avanza por el mundo de los negocios sin rubores. Entendiendo que en la vida los intereses son concretos. 22 partidos promoviendo sus pensamientos pero sin lograr nunca detener la marcha del país. Los líderes sindicales son todos universitarios. Surgidos como los mejores alumnos de las mejores casas de estudio. Hace poco Holanda se quedó meses sin poder integrar el Gobierno. Nada se alteró. Todo siguió su ritmo.

160 tecnócratas del Bureau de Planificación Económica trazan un itinerario de 5 años con todas las alternativas posibles. Hablo d con sus directores. Son precisos. Eficientes. Circunspectos. "Son indicaciones que damos, no órdenes. Las decisiones son del Gabinete..." Reciben, actualizados al día, los datos estadísticos más completos que he visto en mi vida. Sobre ellos trabajan con celeridad para remediar desfasajes. 5% de desocupación en este momento les preocupa. Hay subvenciones, así que la miseria es innotada. Y el desempleo también. Pero no les basta. Tienen hasta aquí, desde abril de 1975 hasta abril de 1976, un 8,5% de inflación. Menos de un punto mensual. Les asusta. Ponen énfasis ahí, no en el desempleo. Pronto tomarán la decisión que me comunican: congelar los salarios. ¿No los precios?, pregunto. Se horripilan. "¡No! Los salarios", contestan. Encuentran ahí la causa. Es un país socialista. Sin embargo sus técnicos y sus dirigentes admiten que el desfasaje está en el valor del trabajo. ¡Qué extraño! ¿No se quejará el poderoso Partido de los Trabajadores, el Nº1 de los 22?, pregunto. 

Miércoles 24 de marzo, desde Amsterdam (Holanda)

- II -

AMSTERDAM. - Son mundos distintos. No se ve un policía por la calle. Nadie lleva custodia. La central de la policía de Amsterdam parece un templo; nadie afuera. Un gran silencio por dentro. La gente trabaja en las oficinas, en las industrias, en las reparticiones públicas. No anda por la calle como nosotros. Salvo en las horas topes de entrada y salida. Crean, crean, crean. Ahora están construyendo un "metro" (un subterráneo). En una ciudad ganada al mar. Donde los canales cruzan las calles. ¿Cómo harán? Ya está en marcha. Sortearán el agua, por arriba o por abajo. Llegarán hasta La Haya (casi 60 Km) con el metro. ¡Son increíbles! Las palabras ‘¡Gracias!", "¡Pase usted!", "¡Perdone!" están siempre en sus labios. En las calles, 7 millones de bicicletas. Gente de todas las edades, pero particularmente de arriba de 50 años, señoras y señores que van incluso a cocteles montados en sus bicicletas. Los universitarios, todos. 7 millones de bicicletas en un país de casi 14 millones de habitantes. 3 millones de motocicletas. 3 millones de automóviles.

La máxima preocupación es aumentar la seguridad social. Amparar a la gente desde que nace hasta que muere, pero sin afectar la productividad. Por eso, cuando usted más trabaja, más seguridad tiene. Paga más impuestos sobre la tarea que cumple y recibe mejor respaldo. El Estado, insisto en esto, sólo tien en sus manos los teléfonos, los ferrocarriles y el correo. A veces se asocia con alguna empresa privada en obras de infraestructura, pero sólo para hacerlas posibles.

Llego al Parlamento en La Haya. En 11 horas seguidas hablo con los 7 jefes de los distintos bloques legislativos. Por separado. 30 o 45 minutos con cada uno. Aquí la palabra "coalición" es permanente. Se coaligan para gobernar; se coaligan para ser oposición. La religión pesa en las estructuras: católicos y protestantes marcan los ritmos. A veces juntos. A veces separados. En las federaciones industriales empresarias, también. En los sindicatos, ídem. Pronto escribiré sobre estas entrevistas parlamentarias, una a una, pero por ahora daré un resumen general de las charlas:

1) No hubo un solo jefe político que cuestionara la monarquía constitucional. La mayoría se mostró a favor; otros, que no "era problema a discutir", y otros, los más avanzados, me admitieron que preferirían un presidente a la monarquía, pero que aun así no lo plantearían porque el 85% de los holandeses ama la Casa Real. Entiendo yo que así resolvieron un problema básico: no discutir de quién es el Poder y discutir sí lo que el Poder tiene qué hacer. Es decir, el gobierno. La reina es un símbolo. Luego, no están como nosotros, partiendo desde no democracias a democracias y desde democracias a no democracias. Sin sistema fijo.

2) Los opositores –liberales y gente de centro derecha- le achacan al actual gobierno "de izquierda" –aquí, repito, la izquierda es a la europea: no marxista, no comunista- de insistir en los topes de seguridad social y provocar así el desempleo y la inflación. (¿Qué pensarán de nosotros cuando le decimos quen en 1975 tuvimos un punto de inflación por día?)

3) Son irreversiblemente democráticos. Creen que la "democracia es un lujo" que hay que acentuarla y practicarla, pero admiten que el pueblo tiene que tomar conciencia de la democracia y buscar promover a los mejores. Les preocupa mayoritariamente "el tercer mundo". Holanda dedica el 1% de su renta pública a ayudar a los países que van naciendo. Admiten que a veces la ayuda recae en "ideologías" y no va al pueblo, pero entienden que es corregible. A los dirigentes de izquierda de Holanda los "han frustrado Fidel Castro y Cuba por haber participado de la contienda armada de Angola con soldados" y seguramente el Parlamento resolverá retirar la ayuda que Holanda prestaba a Cuba para escuelas e infraestructuras.

4) Les explico –es martes 23, a las 18 de Europa- que la Argentina es la "única democracia" que funciona al sur del continente, rodeada de gobiernos de conformación distinta en Uruguay, Chile, Perú, Bolivia y Brasil. Sonríen. Pero también les prevengo que tenemos una democracia ineficiente, que nos ha llevado a una hiperinflación del 500% anual; a una no inversión total; a la carencia de porvenir; a la violencia inusitada. Escuchan con atención. Les aclaro que tal vez se pueda interrumpir la democracia –según oídos atentos-, pero que no será para mutilarla sino para regenerarla. Que los militares argentinos tienen convicciones democráticas y sociales. Que no vienen a arrasar con mejoras para el contenido humano. Que no han querido precipitarse hacia el Poder por obsesión personal o por desvarío dictatorial. Escuchan. Anotan. Prometen seguir de cerca "el caso Argentino".

Salgo del Parlamento. Son las 19. Casi las 11 de la noche del martes 23 de marzo en Buenos Aires. Hace frío. Me abrigo. Un automóvil me está esperando. Volvemos a Amsterdam. El chofer me pregunta si quiero escuchar radio. Le digo que sí. De pronto presto atención: desde París informan: "Se produjo el golpe de Estado en la Argentina; los tres comandantes generales de las Fuerzas Armadas asumieron el poder en forma pacífica; la CGT declaró una huelga general... Isabel Perón ha sido trasladada a un sitio del Sur...". No me asombra. Estaba históricamente escrito. Medito: el 1º de julio de 1974 llegaba a Amsterdam desde Munich. En el hotel encendí el televisor. Vi la imagen de Perón. Una y otra vez. Como no entiendo holandés, no podía seguir la descripción verbal del locutor. De pronto me di cuenta: había muerto el creador del justicialismo. 600 días después –19 meses y 23 días- la heredera conyugal -¿o también política?- María Estela Martínez de Perón veía "morir" su Poder. Tal vez por mal heredado. Tal vez por mal administrado. Tal vez...El chofer entendió lo que pasaba en mi país. Se dio vuelta. Me miró. Lo miré y sólo me dijo: "Ojalá que todo sea para bien y pacíficamente, ¿no señor?". Pensé en los argentinos. En todos. Y en los que ahora asumían la responsabilidad de gobernar. Y recé. Mucho. Mucho. Por ellos. Por mí. Por los argentinos. Por el país. Por mis hijas...

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