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1977 - ¿mejor?, Enero de 1977

REVISTA EXTRA - AÑO XII - Nº 139 - ENERO 1977

1977, ¿MEJOR?

"Porque en la tristeza vaga e infinita de mi juventud me parecía que todos los grandes hombres habían muerto y que en este mundo extraño ya no quedaba ni padre ni héroe.

Entonces llegué hasta usted, mi Maestro, y le pregunté: ¿Cómo se debe vivir? Y usted me respondió: trabajando. Lo comprendí bien, comprendí que trabajar es vivir sin morir.

Y decidí hacer todo lo posible para volverme digno de ser su más humilde alumno, el profeta de su corazón ante quienes no le habían conocido, porque es trágica la suerte de los jóvenes que buscando un maestro poderoso no son palabras ni indicaciones lo que buscan, sino un ejemplo, manos que sepan hacer grandeza".

RAINER MARIA RILKE

(Cartas a Rodin)

Estamos ya en la nueva aurora. La gente por la calle me pregunta: ¿1977 será mejor..? Tal vez como vida misma, no. Como indicio de un futuro, sí. ¿Qué es el porvenir? Es salir de la coyuntura. Porque en la coyuntura, según mi intuición, seguiremos graves. Las características inflacionarias de una sociedad –que ha transformado a la Argentina en uno de los países más caros del mundo, con los salarios más bajos del mundo también, porque pagamos en dólares los servicios y cobramos en pesos argentinos- demuelen cualquier ortodoxia económica. Complican el panorama. Obligan a la reafirmación casi constante de cada acto de la conducción. Pero el país no está enfermo de coyuntura. Está enfermo en profundidad. Es un país de corto plazo y, de seguir como veníamos, los jóvenes no tendrían ningún horizonte. Se podía incluso vivir bien, día a día, pero sin mañana. En la inflación enloquecida, ¿quién sueña, a los 24 o 25 años, en comprarse una casa, un departamento, un auto o en casarse, solamente trabajando? Entonces nos invadió el terror que llevó a la especulación más abierta y más siniestra. 1977 puede ser el año de la corrección del proceso, pero no de la "salida". No nos engañemos. No habrá despegue real sino dentro de 3 o 4 años. Salvo que llegara una fuerte inyección inversionista o de una ayuda masiva "estilo Alemania" y la sepamos administrar y no dilapidar según nuestra costumbre nacional. Pero, por ahora, estamos sólo con nuestros esfuerzos, mientras los que tienen que invertir miran nuestro comportamiento. Sobre todo para ver "cuánto duran" la credibilidad, el Poder, el ministro de Economía, la línea trazada, etc., etc. Síntesis: cuánto dura todo.

¿Por qué no creo que 1977 económicamente será mejor? Muy simple: porque según los indicadores habrá que meter en estos primeros meses el dedo en la llaga. La superpoblación de la administración pública; la reducción del consumo; la quita de aranceles a la importación industrial que provocará grandes ruidos por parte, sobre todo, de aquellos que quieren producir mal y caro, sobreprotegidos por el Estado y al mismo tiempo reclamando libertad de precios, libertad de importación de materia prima, libertad de todo, menos de competencia. 1977 tendrá que ser el año de limpieza burocrática, que no es sólo despedir a quien está de más, sino de corregir los abusos administrativos, la largueza de cada acto de decisión, la falta de resolución en los temas vitales, la complicada falacia con que el Estado dice o dice no, pero invadiendo toda nuestra actividad. Un Estado que cobra servicios que no da. Un Estado que nos lleva a hacer colas para pagarle sus abusos. Un Estado que ha postrado al ciudadano. Nadie quiere que desaparezca el Estado; al contrario: se lo quiere con más autoridad y no autoritario. Dando el ejemplo y no reclamando el ejemplo que no da.

1977, y éste es un pronóstico, exaltará la necesidad de protagonismos claros. Nadie quiere aporrear a la Junta Militar. Al contrario: la combinación de las tres armas en el más alto nivel, para decidir en las materias más excepcionales, es casi un milagro nacional. Lo que se duda es en la eficacia de la horizontalidad subsiguiente.

1977 nos dirá qué rol desempeñarán los sindicatos en la vida del país. Tendrán que terminarse los encuentros a oscuras o los no encuentros "por el qué dirán". Todo a la luz del día: lo que se haga y lo que no se haga. Ni dirigentes huyendo del Poder ni el Poder huyendo de los dirigentes. Formalizar el futuro es dar las condiciones para la creación de entidades representativas de obreros y dirigentes. No miles de voces predicando o demoliendo. Sino "las voces" representativas, proponiendo y criticando.

Esta generación militar que integran Videla-Massera-Agosti tiene en sus manos la responsabilidad esencial de repartir los roles y de fijar las instituciones sobre las que se asentará la Argentina de los próximos 20 años. Observe que no me hago ilusiones máximas y no hablo de 50 años. Sólo de 20 años. Porque en 20 años bien planificados –anti-azar, como diría el general Ramón Díaz Bessone- la Argentina puede encontrar un destino para sus habitantes y un lugar al sol en el mundo, siempre que sean continuados de ideas y decisiones. Sin saltos demoledores.

Voy a dar un ejemplo cercano: Giscard d’Estaing, desde la presidencia de Francia, en la que lleva dos años, acaba de escribir un libro donde denuncia el futuro. Lo ambiciona. Lo imagina. Tratando de asociar patrimonio con libertad. Y en un capítulo habla de la organización de los Poderes en la democracia francesa, no ésta, la actual, la que él preside, sino la que propone: "El pluralismo de poder –dice- garantiza la libertad. Esta no debe ser la anarquía, como tampoco la difusión del poder debe conducir a la impotencia. El progreso democrático no desemboca en el desorden, sino en un equilibrio superior: el del orden en la libertad y la responsabilidad. La organización de los poderes en la sociedad francesa debe hacer de ésta una democracia ordenada, fuerte y tranquila".

Muchos argentinos –y entre ellos, tal vez, yo mismo- se preocupan por la redifinición del actual Poder. Si tiene que ser más la Junta Militar que el presidente o el presidente debe estar por encima de la Junta Militar, No me quita el sueño el tema. Pero reconozco que me llena más la mente saber cómo va a ser el Poder del futuro. Cómo se edificarán las instituciones. De otro modo ingresamos en un debate inútilmente dramático. Porque si usted dice: "Yo quiero que este gobierno dure 20 años" está proclamando un deseo, y punto. Todos los antecedentes cercanos le indican que no será así. Pero en cambio si usted proyecta formas de vida y asigna "papeles" a los ciudadanos, a los que va a gobernar y a los que van a ser gobernados –y los hace cumplir-, usted está diciendo: "Este país tendrá 20 años de vida sin sobresaltos". Sin preguntarse si el ministro de Economía durará o si hace falta un cuarto hombre. ¿Comprende?

Videla, Massera, Agosti, saben y lo dicen –lo que pasa es que hay mucha gente sorda- que el Poder es de ellos, circunstancialmente, pero no "para ellos". ¿Cómo se sale? Por empezar, no rifando la solución. No inscribiéndose un PRODE para ver si se acierta o no. Imaginando. Pidiendo de "hombres sabios" tres, cuatro o cinco alternativas. Y eligiendo. Tratando de que el grito de Voltaire, proscribiendo la intolerancia, sea escuchado. Autoconvenciéndose de que, en una primera instancia, éste es un problema de pocos, una élite, que no ignore el país que existe, que no se transformen en fugitivos de la realidad, pero que tampoco tengan que consultar a todo el mundo todo el tiempo. Hay menos estadistas que políticos. Pero un estadista crea una nación o la proyecta. Hay menos profesores que alumnos. Pero un buen profesor induce a 500 alumnos a que sean grandes profesores. Siempre el menor número tiene que dominar la escena. Pero no el menor número de los peores, sino de los mejores. ¿Quién elige a los mejores?

La primera vez, ellos mismos. De Gaulle o Roosevelt se autoeligieron primero, Jimmy Carter, también. Después los eligen "los más".

Para terminar: esta sociedad está muy enferma. En 1977 no mejorará de golpe y dejará el sanatorio. No, no y no. Pero puede nacer la vida nueva. Porque como le escribe Rilke a Rodin, "es trágica la suerte de los jóvenes que, buscando un maestro poderoso, no son palabras ni indicaciones lo que buscan, sino un ejemplo, manos que sepan hacer grandeza".

En 1977, las palabras, si son sólo palabras, tendrán su funeral.

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