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ARCHIVO - REVISTA CREER
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Un año de Creer, Marzo / Abril 1976

REVISTA CREER - AÑO I - MARZO / ABRIL 1976

UN AÑO DE CREER

La prueba de lo que dijimos en nuestro primer editorial, publicado en el número uno de CREER que reproducimos en la página anterior, está a la vista: hemos cumplido un año, es decir, hemos acompañado al país en una de sus etapas más duras y difíciles, por cuanto 1975 significó el punto más alto de la crisis en nuestra historia, desde hace muchas décadas.

Y hemos acompañado –lo creemos- muy bien, por lo menos no agregando elementos más irritativos o sombríos a la realidad, sino dejando siempre una ranura para que por ella se filtre la luz de una promesa de futuro. Decir CREER fue arduo, pero lo dijimos constantemente, en medio de la pesadumbre y el derrotismo de los mismos que se habían dado gobierno a través de un acto electoral irreprochable; en medio de la pasividad y falta de presencia real de la oposición y también en medio de la desazón y el hartazgo de una civilidad que creyó poder vivir en democracia y en el recuperado respeto al semejante. El cuadro en el que estábamos insertos no podía ser más frágil y vulnerable. Pero, como ya lo dijimos, habíamos apostado a la fe y con ella, sólo con ella y el aporte y la confianza de amigos –anunciantes y agencias, colaboradores y lectores- arribamos a la costa de este número aniversario, donde tomaremos aliento y fuerzas para ser fieles a nuestra primera y única premisa: CREER.

 

Lo que hicimos

En principio, decidimos adecuarnos a la realidad. Por eso, junto al editorial, tratamos de vislumbrar el panorama grande para así considerar, valorativamente, el medio circundante. Una nota que nos esclareció a nosotros mismos y posibilitó a nuestros lectores informarse sobre ese particular fue "La crisis mundial y nosotros" (CREER, Nº1, página 8). Para una revista de economía y negocios, la incursión en el tema podía ser sólo técnica, pero en verdad constituyó una explicación en profundidad, bordeando en lo filosófico.

La actividad económica en otras expresiones –todas relevantes de hombre o sectores de la actividad argentina- fueron palpables en la auscultación del pensamiento de personalidades como el doctor Carlos Pedro Blaquier, quien nos sorprendió con su optimismo y fervor estimulantes. O las mujeres empresarias que actúan tanto en la metrópoli como en el ámbito general de la República; o los publicitarios –creativos, jefes de medio, los mismos directivos de las agencias, grandes o pequeñas-; o los dirigentes del marketing y de la comercialización, o los dirigentes sindicales...

 

Eco positivo

PARA un comienzo, estaba bien. Pero las revistas son como las personas: se van haciendo mientras crecen. Así, en el número dos la preocupación por el sector de la cultura (que en el primero ponderamos casi tentativamente, para alcanzar trabajando una definición) fue especialmente tratado, en medio de un material que las circunstancias hacían preponderante. Fue el caso del empresariado (la nota fuerte la titulamos "Industrias: un S.O.S."), área que encontró en CREER, número a número, un eco muy positivo, tanto en el campo industrial como en el agrario, sector conflictivo que fue desmenuzado hasta en sus más específicas particularidades.

Las finanzas, las inversiones y el desenvolvimiento del dólar –esa nueva moneda corriente entre los argentinos, nacionalistas o extranjerizantes, lo mismo que el oro, la bandera de muchos- caracterizaron el curso de los días de mayo-junio, pero también a nuestras páginas, escritas por expertos en la materia, algunos provenientes de los mismos sectores tratados.

Los diagnósticos de los economistas que llegaron al Congreso de la Nación como representantes del pueblo, participaron junto con los de tratadistas y hombres de empresa con opinión, en el análisis de coyuntura. Para aquéllos, junio fue el punto crítico: el 5 de junio se puso en vigencia el "plan Rodrigo", una secuela natural de una primera y errada gestión de la conducción económica peronista encabezada por José Ver Gelbard. El shock sacudió a la estructura general del país y marcó el comienzo de una escalada de nuevos errores, que dieron paso a la convicción de que la Argentina no tenía ya recuperación. Pero a pesar de todos, CREER trabaja para convalidar todos los intentos posibles de reactivación.

En el número 3, la prospectiva de la inflación iría a ser, lamentablemente, corroborada por los hechos a no pocos meses; la situación deficitaria del intercambio argentino encontraría un ejemplo elocuente en la vigencia, a la sazón, de la suspensión, por parte del MEE, de la importación de nuestras carnes ("Exportar para vivir", CREER, número 3, pág. 14); la dramática situación de la industria editorial caería también bajo nuestra lupa, como un refresco, un panorama de la India de hoy, con el corazón en la mística y los pies sobre un ejemplar intento de desarrollo.

Julio del 75 sería aún más deprimente para los negocios y para el consumidor. Desde su editorial mensual ("En privado"), Bernardo Neustadt calificó a la situación de este modo: "Sólo podemos decir que terminó el primer acto de una pesadilla. No la pesadilla".

En otras páginas, un tema urticante ("De la recesión-amenaza a la recesión realidad"), las palabras indexación y realismo, se confundían con los conatos verbales de los empresarios, que ya hablaban de parar y expresar así una forma de protesta que, de otra manera, no tendrían jamás eco.

La gestión Cafiero, también signada por la misma impronta de un sistema más que de un gobierno, derivó en un rotundo y no esperado fracaso (salvo por Alsogaray que únicamente confía en sus propios planes). Economistas de prestigio, como Guido Di Tella y otros no menos significativos, acompañaron al ex interventor en Mendoza, pero CREER ya lo decía, en una especie de parapsicología periodística, que Cafiero estaba en el filo de la navaja. Y así fue. Mientras tanto atendía a este problema, CREER dedicó su número 5 a los bancos y financieras, con una respuesta admirable del sector.

Analizaba asimismo la situación del mercado de diarios y revistas y un plan propio que, al parecer, tenía el Parlamento.

La angustiosa encrucijada de la industria convocaría a toda la plana de CREER a elaborar un número especial de solidaridad con los que realmente crean y dan progreso al país. Titulamos "La industria está sola y espera" y, con títulos catástrofe: "Bienvenido, Mr. Dólar", nota que analizaba el viaje de Cafiero a la Unión y a su desesperada procura de dólares (¿para la liberación?).

Ya desde el número 6 una inquietud que siempre tuvimos y que no se había podido canalizar ("Pero ¿se perdieron realmente 18 años?"), tomó forma en entrevistas a personalidades representativas del comercio, el empresariado, la cultura y la política. Opuestos o coincidentes, los puntos de vista expuestos en varios números sucesivos de la revista constituyeron un solo gran reportaje inédito sobre un tema urticante, que fuera utilizado como slogan por el FREJULI durante la campaña política previa al 25 de mayo de 1973 y el curso del gobierno peronista.

La inmoralidad y la corrupción ambiente, a la altura del mes de octubre de 1975 justificaron un título de tapa, en grandes caracteres: "La plata negra", (acompañaba a la tipografía una bandera pirata sin comentario). Era la portada de CREER Nº7, número en el que hacía sensacionales revelaciones sobre la compra de tierras argentinas por parte de inversores extranjeros; número, también, en el que se trabaja exhaustivamente: la "Batalla de la energía" y se realizaba una investigación a fondo sobre "¿Cuánto ganan los ejecutivos?".

La singularidad del proceso nos hizo volver al curso probable del dólar, por lo que en el número 8 dimos un pronóstico corroborado por los hechos y agradecido por algunos avisados ahorristas. En esa misma edición, Bernardo Neustadt daba un "cuadro de situación" titulado no elípticamente: "Sentados sobre un cráter". La temática del "gran dinero" continuó en el número 9 (mientras la revista seguía aportando un servicio real de comunicación en su faz de economía y negocios) y presentó un informe exclusivo sobre la pregunta: "¿En qué invertir ahora?".

PREOCUPADOS por el devenir de los problemas empresarios, CREER dedicó casi exclusivamente sus números 10 y 11 a los asuntos más urgentes de ese fundamental universo, y fue así como en la edición de enero produjo una "Investigación sobre la CGE" y en la de febrero un interrogante: "¿Tienen razón los empresarios?", relacionada con la razonable posición de la APEGE que culminó con el paro total de actividades ordenado por esa central.

En este número aniversario, CREER sigue con sus fundamentos y expectativas de su aparición: una Argentina mejor en paz y en progreso.

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