JEAN Paul Sartre miró con sus infinitos ojos bizcos al periodista que lo interrogaba.
-¿Qué tiene usted que decir del hombre de hoy?
Sartre: Que es un Dios disfrazado...
-¿Nada más?
Sartre: ¿Algo más? Sí. El hombre es una PASION INUTIL.
Si Sartre hubiera rastreado la cada día más caótica y comprometida realidad humana argentina (clase conductora), hubiera acentuado aquello de "EL HOMBRE ES UNA PASION INUTIL".
Estamos invadidos por lo estéril. Por calorías sin consumo.
El hombre común, el que no dirige, NO ENTIENDE EL PROCESO; y se pregunta:
1) ¿El ministro Martínez dialoga con el general Iñiguez, porque a él se le ocurre?
2) ¿Se encuentra privadamente un día con Hardoy y otro con Zavala Ortiz, porque de
pronto le asaltó ganas de saber qué piensan quienes más lo combaten?
3) ¿Va a otra cita misteriosa y no pública con Américo Ghioldi -teniendo como testigo a
un general de la Nación y a un ex ministro nacional- el mismo día que el dirigente socialista democrático declara que "los azules le dan náuseas y que el ministro del Interior es el ministro de la componenda", simplemente porque "Rolo" Martínez tiene aptitud de mártir y le gusta colocar, bíblicamente, la otra mejilla?
4) ¿Llama a elecciones generales porque es su idea obstinada que así sea?
Creer así, es admitir que "ROLO" Loughlin es una entelequia; y que Garzoni es un fantasma. Es, en fin, recibirse de ingenuo y confiar demasiado ortodoxamente en que "hemos vuelto al poder civil".
Si Martínez no tiene las dos manos atadas, al menos tiene una.
EL CERCO COLORADO que, se supo decir, aprisionaba a Guido, ¿cambió de color y de destinatario?
¿O es realmente "Rolo" Martínez un inagotable inventor de contradicciones? Tal como a su turno fuera acusado el hoy brioso habitante de Bariloche.
("No puedo no morirme, no puedo no sufrir, no puedo no luchar... JASPERS)