LOS líderes no se inventan. Son o no son. La influencia decisiva que ejerce Adolfo Pedernera, sin alharacas sobre el plantel de Boca Juniors, tuvo en el descanso de 15 minutos ante la "U" rotunda confirmación. Ahí se ganó el partido. Trabajó psíquicamente sobre Silvero (que es persona que quiere aprender, sabe escuchar, lee, etiende); le explicó al "Nene" Sanfilippo los regalos que en despeje hacía "Papá Noel" Donoso (Nº3 de la "U") y la necesidad de capitalizar ese desacierto. Ubicó a Rattín, perdido antes, como pivot. Y dándose cuenta que Valentim "no estaba", sacó a Rojas del medio campo y lo colocó en la "llave" contraria.
Quiero poner acento especial en todo esto, porque entiendo que conviene exhibir a Boca por dentro y explicar lo que está ocurriendo. Equipo de "vedettes", con perfiles tan personales que sobre cada individualidad pudiera, acaso, organizarse una estructura de fútbol, quien les habla o les orienta, tiene que tener AUTORIDAD o ser "devorado" por los leones. Y Adolfo ejerce esa AUTORIDAD. Escuchan y actúan. No hay un tuteo. Una desobediencia (amén, luego de cenar, se les concedía una hora para caminar. Salían. Al volver, el señor Pecanha Orlando (capitán) los aguardaba en la puerta de hotel. 500 pesos de multa al que llegaba un minuto tarde. Nadie se demoró).
No hay interferencia dirigente. El fervoroso y sí que fanatizado Alberto J. Armando es el primero que da el ejemplo. Sabe la formación del team en el estadio, por los altoparlantes. Adolfo ha hecho cuestión de vida en este orden. La idea es que el "vedettismo" se transfiera a una coherencia futbolística; ritmo, fuerza. El caso típico que nos puede ilustrar; José Sanfilippo. Dejó de vivir exclusivamente para el gol. Y el gol llega igual. Trabaja como no trabajó jamás en su vida en San Lorenzo y revela imaginación, aplicación y muerte de su complicado egoísmo. Pero lo esencial es que el "Nene" sabe que ser scorer permanente da más dividendo, más nombradía, más gloria, más manos sobre las espaldas. Sonríe y obedece. Y será en el fin de año, acaso el más creador y armador de fútbol.
Todo esto termina en una pregunta irreparable; si es así ¿por qué ahora Pedernera abandona la DT, vuelve a su condición de asesor e ingresan Aristóbulo Deambrossio (que no es cuñado de Adolfo) y el culto, sereno y programático Cholo Pérez? Simplemente, porque estamos ante el más importante ensayo de CONCERTACIONES DE APTITUDES PARA –de arriba abajo- ALCANZAR UNA LINEA DE FUTBOL. Porque Adolfo quiere trabajar en el único lugar donde se puede enseñar realmente: EN LA ESCUELA DE FUTBOL. Científicamente. Sin los "viejos y queridos" delegados que todo lo hacían a pulmón en un tiempo y superado. Entonces, pasa a "inventar" los Rojas, los Magdalena, los Marchetta, los Cejas, los Miranda (Racing) y tiene en el "mono" Deambrossio, un ejecutor de su pensamiento futbolístico. También el profesor Costanzo pasa a los chicos.
Boca gastó 78 millones de pesos en 1963 en jugadores. Sus recaudaciones dan un promedio de 3 millones por match (sin contar internacionales). Mientras intenta en erigirse en el EQUIPO DE MUNDO, en la fábrica se arman los engranajes futuros con la mentalidad Pedernera.
Si los dirigentes de Boca –y Alberto J. Armando ya dio muestras de que es capaz de defender concepciones- se guían más por el "estilo" que por los resultados, podemos estar ante el más serio intento de fútbol colectivo de que se tenga idea. Ambiciosamente visto.
Si no una nueva frustración nos hará increíblemente más viejos y más vencidos.
("La vida vale la pene vivirse, peligrosamente..." D´Anuncio)