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ARCHIVO - REPORTAJES AL PAIS
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“Operación tango” en el asfalto, 20 de Septiembre de 1963

DIARIO EL MUNDO - 20 DE SEPTIEMBRE DE 1963

"OPERACION TANGO" EN EL ASFALTO

La esquina era la de siempre: Corrientes y Esmeralda. Nochera. Aspavientosa de luz. Que sirve para el encuentro irremediable. Para distinguir al asfalto en toda su oligarquía. Para ser testimonio fiel de "las luces malas del centro".

Allí, en la noche bien iluminada, de un automóvil serio -tan serio como él- descendió la alta y canosa figura del general Lanusse. Junto a él, clara, siempre reconcentrada, su esposa y el hijo mayor, Alejandro (21 años, servicio militar, líder de otros ocho hermanos que componen, más que una familia, una comunidad). Más acá, Juan Carlos Onganía, apenas sonriente, esfinge siempre; el inmutable Alcides López Aufranc (soldado de la ley), sin sus tanques; a unos metros, ágil, nervioso, el general Alsogaray; jóvenes, risueños, históricamente optimistas, los coroneles Aguirre y Laprida. ¿Una reunión AZUL en la vía pública? No. Simplemente la "OPERACION TANGO".

El Odeón, sala de alta comedia de un francés bien hablado, le daba paso a la cara-niña de Aníbal "Pichuco" Troilo y su bandoneón plagado de quejas; a la voz y a las manos apretadas de Edmundo "Feo" Rivero; al decir galano y a la prodigiosa memoria de Jorge Lanza; al intelectualizado piano de Horacio Salgán; a la imaginación y buen gusto de Celia Queiró y a la "amateur" idea de Raúl Bercovich (abogado y ahora financista de esta aventura), y de Cátulo Castillo de "VENDER TANGO EN EL ASFALTO". Todo eso con la complicidad de Nelly Vázquez, acariciando letras melancólicas del "negro" Ciriaquito Ortiz, haciéndole equilibrios a un bandoneón que está de vuelta de muchas cosas de la vida; de Roberto Rufino, resucitado, y de Tito Reyes, una voz nueva en un "porteño de antes", cortito y pícaro.

Lo azul –aunque la última amnistía también comprende colores, ¿o no?- fue una parte de la sala. Más allá, Raúl Matera y señora; José "Pepe" Orfila y señora; el siempre fervorizado Comodoro Güiraldes y su atractiva esposa (siete hijos quedaron en casa); Jorge Luis Borges; Julio Caro; el juez Isarrualde, que irradia agresividad física; el ministro de Trabajo e interino de Educación y Justicia, Bernardo Bas; en el palco número uno, la inaudita Blackie, que dejó sus alpargatas de trabajo por un tapado de castor de color champaña, con cuello de visón; Ariel Ramírez; Francisco "Pirincho" Canaro, prófugo por unos instantes de su cama de enfermo; Jorge D´Urbano; Jorge Salcedo, gritándole a "Pichuco": "¡Sos grande, papá!"; María Esther Gamas, vociferando: "ESTO ES TANGO Y LO DEMAS CHOCOLATE, PIBE"; el temperamental y decidido Leonardo Favio, cuya mujer, María Vaner, escribió en un camarín del Odeón: "Suerte al que venga detrás...".

Y sueltos, el increíble Barquina, especie de extracto humano, chiquito, condensado, propietario del "hacer bien sin mirar a quien"; el "Cholo" Peco, Pagano, es decir, la Sociedad de Recorridos y Distribuidores de Diarios y Revistas. Todos ellos, con su idioma tan auténtico y particular.

Se sintieron comunicados, por ejemplo, el general Lanusse y Barquina – un mundo y otro- por un tango que sienten igual. Aunque "Cano" Lanusse no lo baile. Y los esfuerzos de algunos militares "azules" -¿SE LOS PUEDE SEGUIR LLAMANDO ASI?- por entender el lunfardo con que Barquina "pintaba la cosa". Hablando del "sofalfa", de la "gola", del "jaileife" o de la "pipistrela".

Una noche de país que se busca. Que quiere ser. Que vive en fatiga y urgencia. Desgranado letras de Discepolín: "Fui un gil/ porque inventé el honor/ alcé un tomate y lo creí una flor/ si al menos me engrupiera/ de que la he salvao". Una especie de amnistía en serio. Total. AMNISTIA AL TIEMPO. En la esquina de siempre. La de Carlos de la Púa y Carlos Gardel. Como cansada de vivir- Pero pidiendo un tango más. El de Troilo, con su cara-niña de "hacer pucheros", mirándonos desde un "affiche" que "el viejo no alcanzó a ver".

En la alta madrugada, impregnados de tango, los sueños desvelados se acostaron...

(Uno busca lleno de esperanzas/ los caminos que los sueños prometieron a sus ansias,/ sabe que la lucha es cruel y es mucha/ pero lucha y se desangra/ por la fe que lo empecina... DISCEPOLO)

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