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A mis amigos y amigas,
Era la mañana cuando alguien le acercó una idea a Kirchner o tal vez fuera del propio ex presidente, que no se va del poder, que el Congreso de la Nación votara un repudio a Estados Unidos, y me imagino al presidente Bush, a todos los norteamericanos y a sus mujeres. ¿Qué había pasado?: Que Chávez HERMANO Y AMIGO siempre ayudó a la Argentina: le presta gas, petróleo, plata, hermandad y misericordia.
Cuatro o cinco veces desde el 2003 hasta aquí el famoso hoy testigo protegido había llegado a la Casa de Gobierno acompañando a Simón Chávez, el de la PATRIA SOCIALISTA. Como el Presidente de Venezuela no sé si le revisan los valijones, Antonini no necesitaba una valija con dólares, sino que llegaban directamente de la mano de la obra prestamista de América del Sur y del Caribe.
Son tan higiénicos que lavaron mucho dinero. ¿A qué interés? No sé.
Esta ayuda en mano entre los Presidentes de Venezuela y Argentina no quedaba en ninguna contabilidad, y menos encontraba a una ingenua, tal vez torpe, o que no estaba en onda que descubrió los “billetitos verdes”.
Era el lavado de dinero porque Chávez era muy socialista pero sus amigos se están enriqueciendo. ¿Era plata para los grupos especiales que se están formando en la Argentina o era plata para la SEÑORA que tal vez no tenga con que comprar el árbol de Navidad? No sé.
Era un lavado de dinero. Pero es lindo echarle la culpa de la propia corrupción a los Estados Unidos, pero más lindo es la ex ministra Miceli: “A mí me prepararon una trampa, esta es una conspiración.”
Pero la plata estaba en el baño, los dólares y los pesos prensados como lo hace el Banco Central.
LA CULPA ES DEL OTRO.
¿Nos quedará país para la Nochebuena? Se están llevando todo.
Bernardo Neustadt
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