Amigos y amigas,
A pesar de que nuestra formación tuvo mucho que ver con la inmigración italiana, poco tiene que ver con nuestros fracasos, con nuestras cretinadas, si analizamos a los florentinos, a los genoveses y a los de Italia del Norte.
Han hecho una Italia bucólica, tradicional en cualquier siglo y donde sus jubilados y los de Europa, respetados, pueden tranquilamente viajar en Euros. Cosa imposible para nosotros si no hay invitaciones pendientes.
Si uno hace la multiplicación, vuelve en tren a la Argentina. Y si uno se olvida del peso, el viaje se hace cortísimo.
Vi ganar a Berlusconi con casi el 50% de los votos. Los que votaron por él lo aman. Los otros le tienen pavura.
En la Argentina sólo existe cuando el matrimonio presidencial incendia el país desde sus atriles.
Nadie cree que tengamos destino.
Uno dice: “Soy argentino” y lo miran con curiosidad pensando que somos extraterrestres.
La derecha empieza a ganar en el mundo, pero no hay líderes.
Noto que el nuevo Papa no le gusta a los italianos. Y que las religiones han entrado en zozobra. El virus materialista todo lo toca y lo contamina.
Italia tiene regiones intocables. Mantiene su gracia y su gloria.
José Luis Rodríguez Zapatero ha nombrado a 9 ministras. A una de ellas la conoció en un meeting de la reciente elección. Cautivante. Rubro. ¿explotación política de mujeres? Es tan adolescente. Piensa recomendar e imponer cupos femeninos a las empresas privadas.
Miro a los jubilados que pasean felices por estas regiones y pienso en nuestros abuelos y padres, que han sido asaltados en su ilusión de una vejez parecida.
Espero que el campo no sea traicionado por sus líderes de siempre.
La bandera es: retenciones móviles tienen que caducar. Sí o sí. No se negocia.
Los jóvenes del campo no se dejarán engañar y arrasar.
El matrimonio presidencial sentirá los relinchos.
Apenas, mi pronóstico.
Para bien del país, ruego no equivocarme.
Bernardo Neustadt